Sobre mi

No sé muy bien cómo empezar a hablar de mí sin recurrir a todo lo que me ha pasado.

Supongo que este espacio nace precisamente de eso: de intentar entenderme a través de lo que he vivido.

Escribo desde el anonimato porque durante mucho tiempo me he sentido expuesta, juzgada y señalada. Aquí no hay nombres, no hay contexto completo, no hay versiones externas. Solo está la mía. La que siento. La que estoy aprendiendo a reconstruir.

Durante años he vivido en una especie de ruido constante. Relaciones que me desbordaban, situaciones que me superaban, responsabilidades que no me correspondían… y una sensación muy profunda de estar perdiéndome a mí misma.

Este blog no nace desde un momento bonito. Nace desde el cansancio. Desde la necesidad de parar. De mirar hacia dentro. De dejar de sostener lo que ya no podía sostener.

Aquí escribo lo que no siempre sé decir en voz alta.
Lo que duele.
Lo que pesa.
Lo que todavía no está resuelto.

Pero también escribo desde el intento. Desde las ganas de entender, de cambiar patrones, de hacerme responsable de lo que soy y de lo que hago. No todo lo que hay aquí es fácil de leer, ni siquiera para mí. Pero todo es real.

No escribo para dar lecciones.
No escribo desde un lugar de superioridad ni de tener respuestas.

Escribo porque lo necesito.

Porque durante mucho tiempo me sentí sola en lo que vivía, y quizá ahí fuera haya alguien que también necesite poner palabras a lo que no entiende.

“Volando entre cristales” no es un sitio bonito. Es un proceso.

Es el intento de reconstruir un espejo roto sin dejar de mirar los fragmentos.
Es aprender a no hacerme daño con ellos.
Es aceptar que algunas heridas no desaparecen, pero sí se pueden sostener de otra manera.

Si estás aquí, no sé qué estás buscando.
Pero si algo de lo que escribo te resuena, te abrazo.